Volkswagen Magazine

Historia

Herbie derrapa.

Sachsen Classic: 180 equipos, 180 espléndidos automóviles de época que compiten por el título de coche histórico más fiable. Y todos quieren ganar. Pero el piloto profesional Manuel Reuter y yo salimos de la línea de meta con Herbie, el mejor escarabajo del mundo.

Texto Jo Clahsen
Fotografía Bernhard Huber

Con tu permiso, Herbie: para quienes no conozcan la insigne serie televisiva, Herbie es un escarabajo. Un escarabajo con mucho carácter. Y, además, un aventurero. Apenas 30 CV, pero solo 730 kg de peso. Este fin de semana lo conduce Manuel Reuter, bicampeón de Le Mans, exconductor profesional en el Campeonato Alemán de Turismos (DTM), actual portavoz del DTM DA (una especie de sindicato de conductores) … y un enamorado de los escarabajos. “Cuando era pequeño, teníamos una casa con mucho espacio en la parte de atrás”, relata este hombre de 53 años con una amplia sonrisa. “Así que con 13 años desmonté la carrocería de un escarabajo y, con lo que quedó de él, me fui a recorrer caminos de tierra”.

En Zwickau (Sajonia, Alemania) aún nos sentimos suficientemente fuertes para ganar.

A pesar de ser un profesional, a Manuel Reuter también se le nota algo nervioso. Llega calzado con unas deportivas ligeras, en este bochornoso jueves de finales de verano, muy motivado y con varios triatlones a cuestas. Lo primero que hace es dar un rodeo a Herbie, recordar viejos tiempos. Dentro se está apretado, los asientos apenas dejan espacio para este piloto de carreras de 1,87 m de altura. Manuel introduce la llave en el contacto, la gira y escucha atentamente. Los ojos se le iluminan, las comisuras de los labios se elevan hasta esbozar una sonrisa repleta de recuerdos. ¿Conseguiremos con este “fantástico escarabajo” una especie de Herbie Reloaded? Dos hombres, un coche, una mirada. Yes, we can!

Manuel Reuter; bicampeón de Le Mans y un enamorado de los escarabajos.

El recorrido

Día 1

Etapa “Sachsenring”, 125 km.
Salida y meta: Zwickau, Hauptmarkt

Día 2

Etapa “Erzgebirge - República Checa”, 255 km.
Salida y meta: Zwickau

Día 3

Etapa “Dreiländereck” (frontera germano-polaca-checa), 258 km.
Salida: Zwickau. Meta: Leipzig, Augustusplatz

El Sachsen Classic tiene fama de ser uno de los denominados rallies de regularidad y fiabilidad más exigentes. Aquí lo importante no es la velocidad, sino recorrer exactamente el trayecto trazado exactamente en el tiempo predefinido. Se penaliza tanto a quienes van demasiado rápido, como a quienes van demasiado despacio. Por lo tanto, no gana el más rápido, sino el más constante. En su 13.ª edición, el Sachsen Classic 2014 recorre durante tres días un total de 638 km desde Zwickau hasta Leipzig (ambas en Sajonia, Alemania), pasando por la República Checa, Fichtelberg y la frontera entre Alemania, Polonia y Chequia. Manuel, Herbie y yo empezamos en la categoría de reloj de arena, donde está prohibido cualquier tipo de componente electrónico. Nuestro único atisbo de orientación es el cuentakilómetros. Para las etapas contamos con dos cronómetros analógicos a bordo. ¿Tripmaster, GPS? Negativo. Todo tiene que ser analógico.

Tercer día en el cuaderno de notas: etapas, controles de tiempo… Todo rutina en un rally.

Manuel Reuter, profesional de las carreras, se lo toma con calma. Su trabajo consiste en conducir por el “trayecto correcto” siendo lo más cuidadoso posible con Herbie; el mío, informarle bien. Sobre mi regazo descansan el cuaderno de notas con los cronómetros y el road book (el libro donde están todos los detalles sobre la ruta y las etapas): distancia total desde la salida, trayecto parcial desde la última acción, dirección, posible señalización, cuenta atrás de la ruta aún pendiente, tiempo predefinido y la velocidad media prescrita de 36,5 km/h. Ejemplo de etapa: 13 km en 1.234 segundos, los últimos 100 metros en 15. Conducir, comprobar, ajustar, animar y contar hacia atrás son acciones que se convierten en nuestra rutina diaria.

Nuestro coche de carreras

Escarabajo Export 1200 “Herbie”

Año de construcción: 1960
Tipo: 1200 Export
Cilindrada (cm3): 1.192 ccm
Potencia (kW / CV - a min-1): 30 CV/156 kW a 3.400/min
Par motor máx. (Nm - a min- 1): 76 Nm a 2.000/min

 

Golf II G60 Rallye

Año de construcción: 1990
Tipo: Rallye (G-Lader)
Cilindrada (cm3): 1.782 ccm
Potencia (kW / CV - a min-1): 210 CV/156 kW a 6.500/min
Par motor máx. (Nm - a min- 1): 225 Nm a 5.000/min

Manuel acciona la delicada palanca del cambio de marchas. Hay que acostumbrarse al embrague “vertical”, a los tiradores para la luz y el limpiaparabrisas y al fino volante de baquelita, que parece que sí que da algo de juego. Mientras nos dirigimos a la salida, varios espectadores entusiasmados que conocen a Manuel se lanzan sobre el capó. Todos quieren desearles buena suerte –a él y a Herbie–, que les firme un autógrafo o hacerse una foto con el conductor y el vehículo. Manuel Reuter es un profesional. Sonríe y sigue jugando con el pedal del acelerador. Tras unos pocos kilómetros, cuando Manuel y Herbie ya se han sincronizado, empieza la primera etapa de verdad. Llegamos con más de cuatro segundos de retraso a la “empinada subida” de Meerane, una pendiente con un desnivel importante, de más de 200 metros. Los mejores equipos no terminan casi ninguna etapa diaria con más de un segundo de desviación.
Hasta que más o menos hemos logrado sincronizar el libro de ruta y la realidad y ajustar calefacción, techo descapotable, ventanillas con manivela y oscilantes para que Herbie lleve bien el clima, ya ha pasado otro medio día. “Mierd...”, se le escapa a Manuel cuando perdemos el rumbo repetidamente. Pero aún quedan más de 500 kilómetros y tenemos varias etapas por delante. Y cada metro que recorremos aporta más cadencia a nuestro rendimiento. Los ánimos se recuperan. Paulatinamente va surgiendo una sólida mezcolanza de comandos breves (“¡próxima rotonda, salida por las 9!”), maniobras elegantes, recuerdos de tiempos pasados con el escarabajo y el tuneado de los primeros años. “En mi 'módulo de conducción', basado en el chasis de un escarabajo, monté más adelante el motor de un Bulli”, explica Manuel, “porque era más plano y hundía más el centro de gravedad”.

Bienvenidos a Karlovy Vary (República Checa). En el punto de control nos dan información sobre la ciudad-balneario y nos estampan el sello.

Cuando entramos en el mítico Sachsenring, Manuel está en su salsa. Liquida el tiempo por vuelta en la pista como si de la encarnación de un ordenador de conducción se tratara. Por la noche, en Zwickau, hablamos sobre un “procedimiento optimizado” para el segundo día; le escribo a Manuel las etapas en una hoja de papel en blanco y, cuando son complicadas, las mantengo en su campo de visión. Por ejemplo: 200 metros en 17 segundos, 100 en 15 y 250 en 19. Después repasamos juntos el libro de ruta. Y es que ahora toca Chequia, y eso exige familiarizarse con nombres en checo que no hemos oído jamás.
El viernes por la mañana estamos en la línea de salida con la motivación en cotas altas. “Hoy nuestro Herbie suena de maravilla”, bromea Manuel. El segundo tramo del Sachsen Classic es muy exigente, igual que las etapas. Pasamos de la llanura hasta 1.400 metros de altitud. Herbie avanza, avanza y avanza.

Día tres, tras el colapso de Herbie. En el castillo de Burgscheidungen (Sajonia-Anhalt, Alemania) se está celebrando una boda. Y el Sachsen Classic 2014.

Envueltos en una nube de simpatía, ambición y motivación, nos abrimos camino a través de paisajes idílicos y ciudades como Karlovy Vary (República Checa). Cuando llegamos nuevamente a Zwickau, hemos probado y disfrutado las cuatro marchas del escarabajo, e incluso hemos alcanzado la velocidad máxima de 120 km/h. Manuel habla sobre las velocidades de entrenamiento, algunas incluso triplican el rendimiento máximo de Herbie, como los galácticos 410 km/h del entrenamiento en Le Mans en 1988. Pero nosotros estamos muy orgullosos de nuestro fantástico escarabajo. Y, en el tablón, encontramos la confirmación: puesto 147 de 180, tras el 165 del día anterior. Vamos para arriba. “Y mañana”, dice Manuel, “lucharemos heroicamente por estar entre los 50 primeros”.

Control de tiempo: el Golf Rallye, Manuel y yo llegamos a las 15:32 h. ¡Y continuamos!

El sábado empieza bien. No hace demasiado calor, pero el sol brilla y Herbie está de buen humor y suena bien, como si la noche le hubiera rejuvenecido. Sin embargo, tras la primera etapa, Manuel tiene que enviar un SOS. El equipo del Classic diagnostica problemas en la dirección. Al segundo intento, el juego del volante tiende al medio giro. “Hasta 50 km/h funcionaría más o menos bien, pero así no podemos conducir toda una etapa”, dice Manuel. Esto ha sido todo, amigos. Sumidos en un triste silencio, pasamos una hora con los técnicos de Volkswagen Classic alrededor de nuestro pequeño y valiente camarada.
Viaje en el tiempo, segunda parte. Un salto de tres décadas. La T5 Transporter nos lleva al castillo de Burgscheidungen, donde podemos incorporarnos a las últimas etapas en un Golf II con G-Lader del año 1990. Un modelo de una edición especial, del que existen aún menos ejemplares con 210 CV, ya que el G 60 Rallye “normal” de la época tenía 160 CV. Basta con girar la llave y el monstruo de las carreras despierta. En lugar de un bóxer trasero nasal ahora ruge uno de cuatro cilindros y 1,8 litros con G-Lader bajo el capó. Manuel apenas puede contener la alegría en el asiento del deportivo. “En aquella época estuve a punto de comprarme un Rallye Golf como este en rojo, pero al final opté por un Corrado blanco”, me grita. “La potencia no puede sustituirse por nada… ¡solo por más potencia!”.

Herbie se ha estropeado. El engranaje de la dirección del antiguo escarabajo ha dicho basta.
Primer control de tiempo con el Golf Rallye tras el cambio en Burgscheidungen (Sajonia-Anhalt, Alemania).
Reinicio: después de tener que abandonar con Herbie, continuamos con el Golf II Rallye.

Aún así, el podio del sábado nos queda muy lejos. Herbie está descalificado y nosotros salvamos los muebles con el Golf con el puesto 131. Ganan Wolfgang Stracke y Fabian Mohr con un Mercedes 123 de 1980, mientras que Christian Schwamberger y Sebastian Singer se hacen con un formidable segundo puesto con un escarabajo 1303 Cabrio del año 1979.
El sol baña la plaza Augustusplatz de Leipzig el día de la gran final ante miles de espectadores. Nos dirigimos cansados a nuestro puesto, escuchamos presentaciones y aclamaciones. Dejamos atrás tres largos días llenos de retos e impresiones, contratiempos y momentos de gloria. Pienso que es una pena que Herbie no haya logrado llegar hasta aquí. Tenía madera de podio. Y, sobre todo, carácter.

Es una pena que Herbie no haya logrado llegar hasta aquí. Tenía madera de podio.

En la meta, con el Golf Rallye: aplausos, flashes y cerveza para los equipos. ¡Gracias Sajonia!