Volkswagen Magazine

Passat

A piñón fijo.

Stefan Schott construye bicicletas con un gusto exquisito. Y aparte de hacerlas, las utiliza para escalar impresionantes puertos alpinos. Hemos acompañado a este entusiasta de las bicicletas de una marcha y a su novia Antonia Bartning en una excursión al monte Grossglockner, en los Alpes austriacos. Y hemos tenido un excelente compañero de viaje: el nuevo Passat Alltrack.

Texto Jochen Förster
Fotografía Bernhard Huber
Video Dirk Soldner

« Uno de los atractivos más especiales de este deporte es que nunca dejas de moverte ».

Stefan Schott, fundador de “8bar bikes”

Quién iba a imaginar que algo tan normal como es frenar cuesta abajo con la bicicleta sería también algo tan extraño. Frenar con una fixie es una maniobra tan rara como agotadora y exigente.

 

Precisamente eso es lo que intento hacer desde hace algunos minutos con la bicicleta de piñón fijo de Stefan Schott en una zona de estacionamiento en una curva cerrada del puerto de alta montaña del Grossglockner, a 2.300 metros de altura. Sentarse, pedalear, dejar rodar, parar. La mitad del equipo que nos acompaña no deja de mirarme. Nadie ríe, pero los minutos me parecen horas. El truco para frenar en una fixie consiste en levantarse del sillín y echar los muslos hacia delante presionando a contrasentido de los pedales en el momento justo. Para mí es una misión imposible. Y eso que, hace un momento, cuando lo hacía Stefan Schott, parecía muy fácil.

Los ciclistas hacen una pequeña pausa en el camino al collado.

No exageramos si decimos que conducir una fixie es, desde hace algunos años, el deporte de moda entre los amantes de las bicicletas. Una fixie –abreviatura de la expresión inglesa “fixed gear bike”– es una bicicleta con una sola marcha y piñón fijo que no dispone de frenos ni rueda de tracción libre. Es decir, que los pedales están en rotación constante, tanto cuesta arriba como cuesta abajo, y, por consiguiente, es imposible dejar de pedalear. Es como cuando íbamos en triciclo: aceleras aumentando la rotación con la fuerza de los muslos y frenas amortiguando la rotación. Si consigues hacerlo, claro.

« Ir en fixie me da una sensación de libertad muy especial, sobre todo en la montaña ».

Antonia Bartning, ciclista del equipo “8bar bikes Rennteam”

La idea de una sencilla bicicleta monomarcha en plena era high-tech no es nueva. Surgió en algún momento de la década de 1990 entre los mensajeros ciclistas neoyorquinos, cuando se hartaron de reparar constantemente los cambios y frenos y optaron por una bici que requiriera menos mantenimiento. Desde hace algunos años, el concepto fixie ha ganado una enorme popularidad también entre los ciclistas aficionados, sobre todo entre los jóvenes urbanitas que saben apreciar esta mezcla de minimalismo tecnológico y purismo estético.

Con 176 kW de potencia y Head-Up Display, el Passat demuestra ser un perfecto acompañante.

 

De Toquio a Chicago, de Estocolmo a Madrid, las fixies son, desde hace tiempo, el símbolo de un estilo de vida urbano y moderno. En internet circulan innumerables vídeos de exhibiciones artísticas (“Fix in the City”), hay libros de iniciación (“Fixed: Global Fixed-Gear Bike Culture”), kits de piezas para que los más artesanos se fabriquen su propia fixie y extensos tutoriales para aprender a hacer un “skid”, es decir, a frenar correctamente.

 

Stefan Schott, de 31 años, es un “skidder” de primera. Este alemán nacido en Bamberg es uno de los ciclistas que ha contribuido al auge de la fixie como deporte de moda en su país. Schott regenta en el barrio berlinés de Kreuzberg la fábrica de bicicletas “8bar bikes”, donde elabora modelos bajo demanda para satisfacer prácticamente cualquier necesidad individual. En su página web, el cliente puede diseñar su propia bicicleta de carretera eligiendo los componentes que más le gusten. También se pueden adquirir “Night Bikes” de colores fluorescentes, así como cuadros ultraligeros. Y, por supuesto, fixies, la especialidad de Stefan Schott.

 

Son las ocho de una radiante mañana de lunes de principios de verano. Hemos quedado con Stefan Schott y su novia Antonia Bartning en la falda sur del puerto alpino del monte Grossglockner para dar una vuelta en fixie. Para Stefan, oriundo de la provincia bávara de la Alta Franconia, los puertos alpinos son, desde que empezó su pasión por el ciclismo hace más de dos décadas, sus destinos de ruta favoritos.

 

El nuevo Passat Alltrack lleva a la pareja al punto de partida de alta montaña. Gracias a su elevada altura libre sobre el suelo, el coche se desplaza con especial seguridad fuera de carretera. Además, viene equipado de fábrica con el sistema DCC de regulación adaptativa del tren de rodaje, suspensión para terrenos difíciles, tracción integral 4MOTION, modo de conducción “off-road” y un asistente para conducir en pendiente, tanto de subida como de bajada. Mejor, imposible.

 

El equipamiento de este coche de tracción integral es ideal para circular por las sinuosas carreteras del Grossglockner.

Escalar un puerto con una fixie es para Stefan Schott un desafío y una manera de disfrutar de la naturaleza. “Hace falta mucho entrenamiento y una preparación meticulosa para poder atravesar el puerto alpino del Grossglockner, que tiene una pendiente del doce por ciento, con una bicicleta de una marcha”, explica Schott. Siempre hay que llevar el piñón adecuado al relieve del tramo recorrido y al flujo de pedaleo.

 

El flujo personal es uno de los factores más determinantes en la conducción de una fixie. “Para mí, uno de los atractivos más especiales de este deporte es que nunca dejas de moverte”, dice Stefan Schott. “A diferencia de la bici de carretera, nunca te detienes ni puedes aprovechar la inercia en rueda libre para recobrar fuerzas. Ello hace que, sobre todo en rutas largas, entres en un estado de flujo psicológico parecido al de un corredor de maratón. En una fixie, el vínculo que se establece con la carretera es especial”.

Durante el trayecto también hay que atravesar arroyos de agua cristalina.

« Soy un fan de las bicis, pero necesito un coche que me lleve rápidamente y sin problemas a cualquier sitio, sin importar las condiciones del camino ».

Stefan Schott

Portabicicletas original de Volkswagen.

Transporte fácil y seguro: este complemento permite llevar cómodamente hasta dos bicicletas. Se instala rápidamente y no requiere montaje previo.

Tal para cual: la exquisita sencillez de la fixie y la extraordinaria belleza de los Alpes.

El vínculo que se establece con un coche en el que puedes confiar –en cualquier situación y sobre cualquier terreno– es esencial para una pareja tan amante de las excursiones y la naturaleza como Stefan y Antonia. A primera hora de la mañana, el nuevo Passat Alltrack demuestra su potencial cuando surcamos un arroyo en busca de emocionantes pistas de montaña. “Soy un fan de las bicis, pero necesito un coche que me lleve rápidamente y sin problemas a cualquier sitio, sin importar las condiciones del camino”, dice Stefan. “El Passat Alltrack es ese coche”.

Antonia Bartning, de 24 años, descubrió su amor por el ciclismo deportivo viajando en bicicleta por Escocia, Hungría y los países bálticos. Desde el año pasado es miembro permanente del equipo “8bar bikes Rennteam”, con el que participa en competiciones por toda Europa, como la “Fixed Gear Criterium” en Valencia o el “Fixed Days Tournament” en Rotterdam. Cuando no está entrenando con Stefan o realizando una excursión como la del Grossglockner, Antonia trabaja en el departamento de marketing de una empresa start-up del sector de las bebidas en Berlín. “Ir en fixie me proporciona una sensación especial de libertad, sobre todo en la montaña”, comenta. “Aquí, la sencilla belleza de esta forma de ir en bici se funde con el salvaje esplendor del mundo alpino”.

Cuesta arriba con una sola marcha: la pareja conquista el puerto con un solo piñón.

Incluso a principios de verano, en la cordillera de Hohe Tauern todavía refresca y las cimas de sus tresmiles siguen cubiertas de nieve, pero ello no merma en absoluto el placer que experimentan con los pedales esta pareja de ciclistas urbanitas. Sin esfuerzo aparente toman las curvas cerradas, se van relevando en las cuestas y aplican con habilidad la técnica del “skid” para frenar en los descensos. Poco a poco queda claro hasta qué punto la sencillez de este tipo de bicicleta es idónea para afrontar el reto de una experiencia límite en un puerto de montaña. El suizo Patrick Seabase lo demostró de una manera impresionante cuando, en la primera etapa de montaña del Tour de Francia de 1910, escaló la altura acumulada de 6.000 metros que separa Bagnères-de-Luchon y Bayona (más de 300 km) al manillar de su bicicleta de piñón fijo. El eco mediático que tuvo esta hazaña fue impresionante.

Antonia practica el “skid” cuesta abajo siguiendo los valiosos consejos de su acompañante Stefan.

Las fixies ...

... son bicicletas monomarcha que no tienen cambio ni piñón libre. Tampoco suelen llevar frenos (para reducir la velocidad hay que hacer contrapresión sobre el pedal).

Las bicicletas de piñón fijo fueron habituales hasta la comercialización masiva del cambio de marchas y el piñón libre en los años veinte. A partir de la década de 1990, y a raíz de la subcultura de los ciclistas mensajeros, han ido ganando popularidad, principalmente en las grandes ciudades.

Aquí, en lo alto del puerto de montaña del Grossglockner, estamos prácticamente solos con nuestras fixies y el nuevo Passat Alltrack. Solo notamos la presencia de las innumerables marmotas en las praderas y los entusiastas de los vehículos históricos que llegan hasta los 2.504 metros de altura del puerto de Hochtor al volante de Porsches o Karmann Ghias de cuatro décadas de antigüedad. Las elegantes fixies y el Passat Alltrack haciendo de coche de seguimiento forman una preciosa combinación sobre la serpenteante carretera.

 

Por la tarde, en el hotel de montaña Wallackhaus situado a 2.304 metros de altitud, reponemos fuerzas a base de deliciosos escalopes vieneses y “kaiserscharrn”, el conocido postre austriaco. A nuestro alrededor, solamente roca y nieve. Todos los miembros del equipo estamos agotados, pero a la vez felices por haber vivido esta experiencia en plena naturaleza. Como dice Stefan Schott: “Esto es fixie en su máxima expresión”.

El Passat Alltrack en cifras*.

Motorización: 240 CV (176 kW) TDI SCR 4MOTION con tecnología BlueMotion
Caja de cambios: Transmisión de doble embrague de 7 marchas DSG
Consumo (ciclo combinado): 5,5 l
Emisiones de CO2 en g/km: 144
Aceleración (de 0 a 100): 6,4 s
Velocidad máxima: 234 km/h
Peso: 1.701 kg

Dimensiones:

Longitud: 4.777 mm
Anchura: 1.832 mm

Altura: 1.530 mm

Maletero: 639 – 1.769 l

Otras motorizaciones**: 220 CV (162 kW) TSI 4MOTION, 150 CV (110 kW) TDI SCR 4MOTION, 190 CV (140 kW) TDI SCR 4MOTION
Selección de las prestaciones de serie más destacadas (Advance): Bloqueo de diferencial electrónico (XDS), asiento ergoComfort en el lado del conductor, volante de piel multifuncional, llantas de aleación ligera de 17", faros antiniebla, suspensión para terrenos difíciles

* Datos del modelo aquí reproducido.
** Todos los motores del Passat Alltrack disponen de tecnología BlueMotion.