Volkswagen Magazine

Polo

Gran Turismo Iberico.

Meses oscuros y fríos en el norte; quién no quiere escapar de ellos. El mejor remedio contra la melancolía: una buena ración de pasión. Un amigo. El mar. Hermosas carreteras, un depósito lleno y un coche como el nuevo Polo GTI.

Texto Marin Majica
Fotografía Georg Roske

Este coche tiene dos caras, nos explican en Volkswagen antes de entregarnos la llave del nuevo Polo GTI. La primera cara es evidente a simple vista: un coche de elegante diseño deportivo, renovado, rojo flamante en nuestro caso y, a pesar de ello, con un aire agradablemente discreto. La segunda cara se revelará, según nos explican, al pulsar el botón “Sport” sobre la pantalla de navegación.
De acuerdo, hemos comprendido la idea. Encontramos el botón rápidamente.
Nuestro objetivo es pasar todo un día probando cómo se llevan las dos personalidades del GTI –y nosotros con ellas– en circunstancias habituales y en diferentes tipos de carretera.

No es de extrañar que nuestro pequeño test tenga lugar al sur de la ciudad de Valencia, en una región mediterránea turística y luminosa; en Alemania oscurece muy temprano y el termómetro sigue descendiendo a diario. Un poco de sol y pasión española son muy de agradecer.
Georg, el fotógrafo, se ha puesto una camiseta con un pequeño corazón rojo en el pecho para nuestra excursión. “Corazón” murmura, y sonríe cuando nos montamos en el Polo. Le comprendo perfectamente: su corazón late al compás del GTI.

Cortado para desayunar

Soleado y unos 20 grados: esas eran las previsiones para Valencia unos días antes de nuestra llegada. Pero la mañana nos saluda con lluvia. El bonito casco antiguo del famoso barrio del Carmen está mojado y desierto. En la panadería, en la que nos tomamos un cortado para desayunar, la dependienta nos recomienda una visita al museo de cerámica. Cerámica, ¡qué comienzo!.

El Polo GTI tiene dos caras. Nosotros queremos conocer su faceta deportiva.

Diversión con los charcos

La ancha playa de Cullera, unos 40 kilómetros al sur de Valencia, tiene 15 kilómetros de longitud. Es una zona habitada desde tiempos inmemoriales, pero en la actualidad principalmente durante los meses cálidos. El mes de diciembre es ideal para hacer fotos de recuerdo ante un escenario desierto, así como para divertirse pasando por los charcos. Por desgracia, nunca llegaremos a descubrir la identidad de la joven de bronce.

Recién pescado

Una pareja de jubilados suizos, turistas de larga estancia y muchos lugareños: esta es la clientela que almuerza a nuestro lado en la Cantina Lonja del puerto de Jávea. Pedimos tapas: calamares, mejillones y brochetas de pescado con gambas. Todo tan fresco que parece que lo acaben de descargar del barco. Para acompañar: ¡una cerveza sin alcohol!

A prueba de curvas

Los valencianos parecen tener especial aprecio por las rotondas. En casi cualquier situación de tráfico aparece una. Incluso a la entrada de un pequeño puerto deportivo cerca de Altea nos topamos con nada menos que tres. Poco transitado en temporada baja, este circuito nos permite probar el excelente comportamiento del Polo GTI en las curvas.

El nuevo Polo GTI en cifras.

Motorización:
Motor Otto: 141 kW (192 CV)
Caja de cambios:
Caja de cambios de 6 velocidades
Consumo de combustible en l/100 km:
7,6 l ciclo urbano, 5,1 l ciclo interurbano, 6,0 l ciclo combinado
Emisiones de CO₂ en g/km:
139
Aceleración (de 0 a 100):
6,7 s
Velocidad máxima:
236 km/h
Dimensiones:
Longitud: 3.983 mm
Anchura: 1.682 mm
Altura: 1.450 mm
Maletero:
204-882 l
Selección de prestaciones más destacadas:
4 llantas “Parabolica” de aleación ligera 7,5 J x 17, parrilla negra en estructura de nido de abeja con perfil rojo/cromado y el emblema GTI, bloqueo electrónico del diferencial XDS, freno multicolisión, volante deportivo de cuero (de 3 radios)

Little Manhattan

Hemos leído que Benidorm tiene más edificios altos por habitante que Nueva York. Pero no es para tanto. Además, a nuestra llegada somos obsequiados con una espectacular puesta de sol. En la zona peatonal, la edad de los viandantes ronda los 60 años. Mejor volver a conducir 140 km hasta Valencia y terminar allí la jornada tranquilamente con una copa de vino tinto, sin más ansias deportivas.