Volkswagen Magazine

Deporte

Relax y emoción.

El nuevo Golf GTE combina la dinámica del GTI con la sostenibilidad del e-Golf. Andreas Mikkelsen, piloto de Volkswagen en el Campeonato Mundial de Rally, lo ha conducido un día entero por Mónaco, su país de adopción, y nos ha contado por qué el nuevo híbrido enchufable es la opción ideal para gente deportiva y urbana como él.

Texto Andreas Mikkelsen
Protocolo Tim Davies 
Fotografía Georg Roske

Andreas Mikkelsen

nació el 22 de junio de 1989 en Oslo. De adolescente practicaba esquí alpino y motocross y en ambos deportes formó parte de la selección juvenil noruega. Una lesión de rodilla a los 16 años le alejó de ello, al tiempo que le catapultaba directamente a los brazos del rally. En 2006 participó en algunas competiciones de las islas británicas y a partir de 2007, en el Mundial, competición en la que en 2008 se convertiría en el piloto más joven en puntuar. Desde 2013 es piloto de Volkswagen y en su primera temporada logró rápidamente el décimo puesto del ranking mundial.

Un alto en el camino con vistas de órdago: Andreas Mikkelsen y el Golf GTE en la Costa Azul.

Un día de principios de verano en la Costa Azul. Abajo, el Mediterráneo brilla al sol. Tras comer con un amigo en La Turbie, pongo a rumbo a Monte Carlo por la Moyenne Corniche y me deleito con sus espectaculares vistas.
Qué relajante es deslizarse por las carreteras en modo eléctrico, con el motor de gasolina redimido por el eléctrico y una batería que se recarga sola al frenar o circular cuesta abajo, en un proceso conocido como “recuperación”. En realidad, todo el mundo debería probarlo alguna vez: con el silencioso motor de fondo uno se siente como transportado a un mundo mágico, como empujado por fuerzas ocultas. Un coche que se maneja con precisión y sin mucho esfuerzo, por lo que puedo saborear las vistas sin preocuparme por la conducción. Cuando quiero adelantar, solo tengo que acelerar un poquito más. En ese momento, sin transición alguna, salta el motor de gasolina y en cuanto he adelantado al vehículo el eléctrico retoma el trabajo. Es estupendo consumir menos gasolina, y no contaminar el aire de mi entorno me hace sentirme bien, pero lo que más me gusta es ese desenfado, va con mi estilo de vida, es relajante y emocionante a partes iguales.

Vistas de la Moyenne Corniche, la célebre carretera costera, cerca de Niza.

La sensación de conducción es tan distinta a la que disfruto al volante de mi WRC Polo que me siento como transportado a otra vida. La intensidad del Mundial de Rally es inimaginable: la potencia del motor, las fuerzas que actúan sobre el cuerpo al acelerar, frenar o coger curvas, el sonido del motor y del coche, las instrucciones a voz en grito del copiloto por los auriculares… Aunque los paisajes suelen ser preciosos, la velocidad a la que pasan es tal que no te da tiempo a disfrutar de ellos, pues la concentración en la carretera ha de ser máxima y permanente con unas piedras y zanjas de aspecto inofensivo que, al mínimo despiste, te arrancan una rueda.
El tiempo entre carreras es relativamente tranquilo. Nos dedicamos a planificar el siguiente rally, veo vídeos grabados a bordo la temporada anterior, identifico mis errores y preparo estrategias para evitarlos la próxima vez. Para mantenerme en forma físicamente acudo al gimnasio, monto en bicicleta y hago ejercicios de relajación. La gente que nos ve por televisión volar en los coches de rally por terrenos desnivelados, entrar a toda velocidad en las curvas o sufrir accidentes espectaculares, suelen creer que los pilotos somos personas alocadas e impulsivas siempre buscando el límite. Pero en los rallies, la velocidad no es lo único que cuenta, pues quien conduce demasiado deprisa, o provoca un accidente o tiene que volver a frenar antes de las dos próximas curvas. A Campeón del Mundo solo se llega con paciencia e inteligencia. Hay que conducir rápido, sí, pero también hay que saber contenerse. Precisamente eso es lo que me gusta del Golf GTE: que es rápido como un GTI y relajante como un e-Golf, deportivo y sostenible a partes iguales.

Más o menos así es mi vida también. Temporadas de actividad repletas de citas seguidas por fases de relax y reflexión. Necesito ambas cosas. Respondo bien en situaciones de estrés y adoro el frenesí, pero no constantemente, de vez en cuando necesito un paréntesis para la introspección. En Noruega, los veranos son cortos e intensos. En pleno verano, los días son muy largos en Oslo y no te acuestas en toda la noche, mientras que en invierno nos retraemos. Forma parte de nuestra cultura. Quien quiera sobrevivir al invierno noruego no puede obviar la cuestión del abastecimiento de energía, sea con madera, aceite o electricidad, hay que ser cuidadoso con las reservas energéticas. Probablemente este sea el motivo de lo concienciados que estamos con el medio ambiente. Noruega está loca por los coches eléctricos. Hay privilegios fiscales, plazas de aparcamiento exclusivas y los coches eléctricos pueden circular por los carriles para autobuses. El GTE va a ser todo un éxito en Oslo.

La primera vez que vine a Mónaco echaba de menos a mi familia, a mis amigos… y a Oslo, así que volaba a menudo a casa. Pero después hice amigos y ahora me gusta mucho lo relajado que se vive aquí. No tengo ataduras, adoro mi trabajo y Mónaco es una ciudad fascinante. Es cierto que por las carreteras no se puede circular muy rápido, pero cuando hay carreras de Fórmula 1, a finales de la primavera, se anima mucho el ambiente en Mónaco: la ciudad vibra, rebosante de gente guay y chicas guapas. Aquí, a los pilotos de Fórmula 1 se les trata como a estrellas del pop. A los pilotos de rally no tanto, pero algo de caso también nos hacen.
El nuevo Golf GTE es perfecto para relajarse. No importa si salgo a dar un paseo, estoy en un atasco o quiero atravesar la ciudad para ir a tomar un café: todo sencillísimo. La gente cree que, en cuanto me subo a un coche, voy por ahí a toda pastilla como un jugador de “Grand Theft Auto”, pero a decir verdad el Mundial sacia todas mis ansias de velocidad. Además, tengo que cuidarme de no perder puntos del carné, puesto que en las carreras del Mundial tenemos que circular por carreteras públicas y si te han retirado el carné, no puedes participar. Me gustan los coches rápidos, pero a la hora de comprarme un coche aparece el noruego que hay en mí. Un Lamborghini, por ejemplo, es un vehículo maravilloso, pero con él atraería una atención que no deseo. Hay un grupo de música noruego, “Kings of Convenience”, que ha publicado un álbum llamado “Quiet is the new loud” (el silencio es el nuevo ruido, en español), un título que resume muy bien la mentalidad noruega.

La Costa Azul también tiene estaciones de carga y aparcamientos gratuitos para el GTE.

Hay dos cosas que me importan a la hora de conducir: poder llevar a mis amigos y la problemática del aparcamiento. En las ciudades modernas es difícil encontrar plazas y es mejor no dejar coches demasiado exóticos en la calle. El Golf GTE me ofrece una solución para ambas: por un lado, es tan espacioso que, si quiero irme un fin de semana a esquiar a los Alpes caben mis colegas y su equipaje y, por otro, en algunas ciudades francesas como Niza o Cannes existen numerosas plazas de aparcamiento exclusivas para coches eléctricos con estaciones de carga, algo especialmente útil en determinadas épocas como durante el Festival de Cine de Cannes o la carrera de Fórmula 1. La propia ciudad de Monte Carlo ya cuenta con más de treinta estaciones de carga y hay más en camino.

Pulsa el botón: esta tecla situada a la izquierda de la palanca de cambios convierte al GTE en un rugiente coche deportivo.
Desenfado moderno: monegasco de adopción, a Mikkelsen lo que más le gusta del Golf GTE es la mezcla de relax y emoción.

La aceleración se vuelve impresionante cuando se activa la tecla GTE, pues modifica el carácter del coche por completo. El sonido del motor aumenta, la dirección y el tren de conducción se vuelven un poco más firmes. Tienes la sensación de estar más cerca de la carretera. La caja de doble embrague cambia más rápido y la desmultiplicación se mantiene baja para que, en caso necesario, se pueda acelerar rápidamente. El silencioso Golf que casi acaricia la carretera se convierte en un rugiente coche deportivo. Para ser sincero, soy un fan del Golf “normal”, los modelos de la séptima generación tienen un comportamiento genial: son ágiles, la dirección reacciona rápidamente y son fáciles de llevar. Tenía un poco de miedo de que el aumento de peso por las baterías del GTE enturbiaran el resultado, pero no hay nada que criticar: los ingenieros han hecho bien los deberes. Las baterías están situadas muy bajas, justo delante de las ruedas traseras, de forma que el peso se reparte muy bien y los 120 kilogramos adicionales no se notan nada. Por el contrario, lo que sí se nota es el impulso extra al pulsar la tecla GTE por la que el motor eléctrico entra a reforzar al de gasolina. Juntos, ambos motores tienen una potencia de 150 kW (204 CV) y un impresionante par de giro de 350 Nm, suficiente para avanzar fluidamente en las tres primeras marchas con el ESP apagado (en nuestros coches de rally no hay asistentes de conducción). Volamos por las curvas gracias a la potente energía híbrida. Y tiene una autonomía que te da todas las libertades: el Golf GTE puede circular 50 kilómetros en modo puramente eléctrico, mientras que la autonomía total da incluso para casi 1.000 kilómetros.

Quiet is the new loud. En el plano privado, el piloto noruego Mikkelsen prefiere la tranquilidad.

Saldrán muchas voces afirmando que el GTE se ha quedado a medio camino entre dos aguas. Quien se incline por una actitud “Think Blue.”, que se compre un Golf eléctrico, dirán. Y quien quiera una conducción rápida y deportiva, un Golf GTI. Están en su derecho, pero yo tengo otra opinión: a veces quieres emociones, después relajación, a veces necesito un plan, otras quiero dejarme sorprender. ¿Por qué elegir cuando lo puedes tener todo? Así entiendo yo la conducción hoy en día.
Claro que quiero ser el piloto de rally más rápido del mundo, pero soy más joven que la mayoría de los demás pilotos, solo es mi segunda temporada en el Campeonato Mundial de Rally y no siento mucha presión. Soy paciente. Y la paciencia me hace más rápido.

«¿Por qué elegir cuando lo puedes tener todo?».

En el GTE, pasando por delante de los palcos del Gran Premio de Mónaco.

Datos del GTE.

Motorización: e-Motor: 75 kW, motor de gasolina: 110 kW (150 CV), ciclo combinado: 150 kW (204 CV) 

Caja de cambios: doble embrague con 6 marchas
Autonomía (km): autonomía eléctrica: 50, autonomía total: 939
Tiempo de recarga: 2,5 h (wall box), 3,5 h (cable de red)
Consumo: combustible in l/100 km: 1,5 (ciclo combinado), electricidad en kWh/100 km: 11,4 (ciclo combinado)
Emisiones de CO₂ en g/km: 35 (ciclo combinado), nivel de eficiencia: A+
Aceleración (de 0 a 100): 7,6 seg.

Velocidad máxima: 130 km/h (ciclo eléctrico), 222 km/h (ciclo combinado)
Peso: 1.524 kg
Medidas (en mm): longitud: 4.255, anchura con espejo: 2.027, altura: 1.452
Maletero: 275 l
Selección de las mejores características de serie: botón GTE, Volkswagen Car-Net e-Remote, luces de LED de circulación diurna en forma de C, faros 100% LED, asientos deportivos de primera, volante de piel multifunción de 3 radios, pinzas de freno azules

Motor híbrido.

Todo sobre el motor híbrido enchufable de Volkswagen en este ilustrativo vídeo: