Volkswagen Magazine

Las ciudades son su hábitat natural. Desde otoño de 2013, el e-up! demuestra en los bulevares de París, las glorietas de Londres y las calles de Copenhague, Ámsterdam o Hamburgo que la movilidad eléctrica no es una idea sacada de la manga para el futuro: es ya una realidad. Una realidad confortable y divertida, de hecho. Como es lógico, las ventajas del primer automóvil de serie puramente eléctrico de Volkswagen no se limitan a la ciudad. Sin embargo, a menudo es la opción ideal precisamente para quienes tienen que vérselas a diario con el tráfico de corta distancia, aparcar en espacios pequeños cada día y piensan en la sostenibilidad mientras están atrapados en eternos atascos que les obligan a parar y arrancar constantemente.

¿Cómo se siente uno tras haber dado el salto a lo eléctrico? ¿Qué papel desempeña el e-up! en la vida de sus propietarios? ¿Cuáles son los lugares donde más les gusta ir con él? ¿Qué es lo que más disfrutan de la movilidad de cero emisiones? ¿Qué les gustaría encontrar en las siguientes generaciones de coches eléctricos?

Para averiguarlo, hemos visitado a cinco personas que conducen un e-up! en sendas capitales europeas y les hemos pedido que nos cuenten cómo es su vida al volante de un automóvil eléctrico. Aunque muy distintas unas de otras, las cinco han llegado a la misma conclusión: el e-up! parece ser un coche del que uno se enamora al instante y del que, por tanto, uno no se quiere volver a separar nunca.

Volkswagen y la movilidad eléctrica

Cuando en 2013 lanzó el e-up! como primer vehículo de serie totalmente eléctrico, Volkswagen partía de una firme convicción: la movilidad eléctrica de corto y largo recorrido tiene para el grupo una importancia decisiva en lo que respecta al desarrollo de nuevos vehículos y servicios. Desde entonces, a este coche se le han sumado el e-Golf, también cien por cien eléctrico, y dos híbridos enchufables, el Golf GTE y el Passat GTE, además de diversos servicios digitales relacionados con la automoción eléctrica y un amplio paquete de prestaciones que se integran fluidamente en la vida cotidiana de los clientes y convierten el automóvil eléctrico en su acompañante perfecto.

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Viena

GERHARD HEINZ, es un compositor de música para cine de fama mundial. A sus 89 años, le sigue interesando tanto la tecnología que para él no hay más coche que el e-up!.

Primero, un café con leche al estilo vienés y una porción del bizcocho Gugelhupf bajo una de las arañas de cristal del famoso Café Dommayer. Luego nos montamos en el Volkswagen e-up!, aparcado ante la puerta. Con su silenciosa propulsión eléctrica, el coche enfila la Maxingstrasse, una calle del distrito 13 de Viena, y pasa junto a los jardines del palacio de Schönbrunn. Su destino es Perchtoldsdorf, un pequeño y pintoresco pueblecito situado al sur, en los límites de la ciudad. A Gerhard Heinz –89 años, vienés de nacimiento, propietario de un e-up! desde hace aproximadamente dos años– le gusta pasar las tardes allí. Con su mujer o solo. Paseando, respirando hondo. Y tomando el siguiente café con leche en la pastelería Heiner, antigua proveedora de la corte austriaca.

“Me gusta rodar con él tranquilamente”, comenta entusiasmado Heinz mientras se acerca con el e-up! a un semáforo en rojo. “Yo lo llamo ‘navegar a vela’. En verano, cuando bajo las ventanillas y abro el techo corredizo, me siento como en un barco en mitad del Adriático”.

Cuando un cliente se decide por un automóvil eléctrico, lo primero que pensamos es que le preocupan mucho la ecología y el medio ambiente. Naturalmente, para Gerhard Heinz este factor también es importante, pero el motivo principal de su entusiasmo por la automoción eléctrica es otro. “Mi curiosidad por la tecnología es enorme”, confiesa. “Smartphone, tableta, ordenador... tengo que tener siempre lo último”. Cuando terminó la escuela, en realidad Heinz quería ser ingeniero. Estudió en la Universidad Técnica de Viena e hizo el primer examen.

Terror, drama, comedia: muchas de las películas cuya música ha escrito Gerhard Heinz se consideran hoy clásicos de culto.

Pero luego todo cambió y no se convirtió en ingeniero, sino en estrella internacional. Hoy en día, expertos en música y aficionados al cine de todo el mundo abren los ojos al oír su nombre. Gerhard Heinz es uno de los compositores de bandas sonoras más famosos de Europa. Ha escrito música de acompañamiento y canciones para más de 130 películas –sobre todo de los años 60, 70 y 80– entre las cuales hay comedias, dramas y films de terror. Y aunque hace mucho que dejó la esfera pública de la cultura pop, aún se sigue hablando de él.

« De joven quería ser ingeniero. Y aún me interesan mucho las nuevas tecnologías ».

Gerhard Heinz
 

Y es que sus obras clásicas han sido descubiertas por una nueva generación de aficionados que hoy pagan en internet hasta 250 dólares por sus discos.
El entusiasmo por la tecnología también ha ayudado a Heinz en su carrera artística. En los años 50, él era la única persona en toda Viena que tenía un ejemplar del entonces visionario órgano Hammond, gracias al cual consiguió muchos contratos en televisión y publicidad.

“También en el e-up! tengo a menudo la sensación de estar tocando un instrumento electrónico”, confiesa. “La conexión de la fuerza de recuperación al frenar se siente como el cambio de los registros del órgano”.

Después de años buscando sin éxito un coche eléctrico que cumpliera sus deseos, el momento decisivo llegó para Heinz en enero de 2014, durante la feria de automoción de Viena. Allí, en el stand de Volkswagen, descubrió el e-up! y se dio cuenta de que era el coche perfecto para él: compacto desde fuera, pero espacioso por dentro. Como entusiasta de la tecnología, hizo equipar su e-up! con una cámara de marcha atrás y, en invierno, usa una aplicación para precalentar el vehículo mientras desayuna.

Además, en el distrito 13, el apacible barrio en el que reside desde los años 80, encuentra suficientes estaciones de recarga.

Y este visionario de 89 años, ¿qué espera del futuro de la automoción? “La tecnología de las baterías ha estado haciendo progresos últimamente”, dice Heinz, “pero a largo plazo el mayor potencial yo lo veo en la pila de combustible y en la propulsión de hidrógeno”. Quiere que en poco tiempo la estación de recarga que hay delante de su casa pase a alimentarse por células solares instaladas en el tejado, y también está atento a la creciente oferta de aplicaciones. Solo una cosa no es tan sencilla: el tema de la música. “Sintonizar la emisora de clásica, Ö1, mientras conduzco es una maravilla”, dice Heinz, el gran director de orquesta. “Pero antes de empezar a perderme demasiado en la música, prefiero cambiar al canal de noticias”.

Luego pisa el pedal y surca silenciosamente las calles de Viena dejando atrás a los conductores de deportivos.

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Paris

ALEXANDRE MARIE, de 40 años, debe recorrer cada día 130 kilómetros para ir al trabajo y volver. Desde que tiene un e-up!, lo hace por mucho menos dinero... y habla con más gente.

La curiosidad por la movilidad eléctrica fue solo una de las razones por las que Alexandre Marie cambió al e-up! a principios de 2015. “Me gusta experimentar cosas nuevas”, dice Marie, que vive en Montigny-le-Bretonneux, al suroeste de París, y recorre diariamente un total de 130 kilómetros para ir al trabajo y volver. “Pero para mí el cambio fue principalmente por una cuestión de costes”. Y es que por los 35.000 kilómetros que recorre al año con su pequeño coche eléctrico negro, paga solo una décima parte de lo que antes le costaba la gasolina.

Recarga la batería en el box de su garaje subterráneo o en el aparcamiento de la empresa farmacéutica para la que trabaja como administrador de sistemas supervisando los servidores. “Para trayectos cortos en París y alrededores, mi mujer y yo solo usamos el e-up!”, explica Marie. El coche de gasolina solo lo utilizan para recorrer largas distancias, por ejemplo los 900 kilómetros que hay hasta la casa de sus padres, en los Pirineos. Además, su automóvil eléctrico fomenta la comunicación. “Hablo a menudo del tema con otras personas. Cuando mis compañeros de trabajo me preguntan por el e-up!, les digo: pruébalo, merece la pena”. Y como el motor es tan silencioso que muchas veces los peatones no lo oyen, Marie se detiene a explicarles a qué se debe.

« Cuando mis compañeros de trabajo me preguntan por el e-up!, les digo: pruébalo, merece la pena ».

Alexandre Marie

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Berlin

MALGORZATA ROSS, 40, de 40 años, ha encontrado en el e-up! la solución a muchos de los desafíos de su vida familiar... y, además, a sus hijos les encanta.

Malgorzata Ross se asombró la primera vez que puso en marcha su e-up!: “No me había dado cuenta de que el motor llevaba un rato en marcha”, cuenta riéndose. “Mis hijos todavía hacen bromas con ello”. Desde finales de 2014, se desplaza por Berlín con su pequeño cuatro ruedas eléctrico, haciendo cada día muchos trayectos cortos: de su casa unifamiliar en Treptow a los colegios de sus dos hijos y luego a la empresa de su marido, en la que trabaja como coordinadora de proyectos. “Y, por la tarde: curso de vela y clase de música. El e-up! es un coche genial para la ciudad... y un taxi de primera para los niños”.

Su marido y ella llevaban tiempo pensando en comprarse un coche pequeño para los trayectos cortos. Después de probarlo, se pronunció por un up!, pero su marido Matthias –director general de una empresa que construye en todo el mundo acumuladores para grandes redes eléctricas sostenibles– la convenció de que eligieran la variante eléctrica. “Quería saber de primera mano cómo es la movilidad eléctrica”, explica. La batería del e-up! tiene potencia suficiente para despachar el programa diario de actividades familiares. Para recargar el coche, lo conecta a la toma de enchufe que tiene en el garaje de casa. En invierno, necesita un poco más de corriente.

La familia ha aprendido a querer a su benjamín. “Es manejable y compacto, y el maletero es mucho más grande de lo que parece”, cuenta Malgorzata Ross, que una y otra vez se sorprende de que quepa la compra de la semana, incluidas las cajas de bebidas.

Hasta los niños se han vuelto unos fans incondicionales del e-up!. “Cuentan con orgullo a sus amigos que nuestro coche es muy silencioso y respetuoso con el medio ambiente. Les parece genial”. Hace tiempo que los niños han adquirido la conciencia medioambiental de sus padres.

« Nuestros hijos cuentan a sus amigos que nuestro coche es muy silencioso y respetuoso con el medio ambiente. Les parece genial ».

Malgorzata Ross

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Ámsterdam

PAUL JUDA, de 57 años, vivió un amor a primera vista con este automóvil: lo probó como coche prestado y ya no se quiso separar de él. Una decisión excelente.

Cada vez que Paul Juda entra en su e-up! blanco, le invade una agradable sensación: “Es un poco como estar de vacaciones”, afirma este amsterdamés de nacimiento. “Sin ruido, sin gases de escape y con un bonito diseño: me enamoré del coche al instante”. Además, como es tan compacto, es muy práctico para el tráfico de la capital holandesa. En el centro de la ciudad, los conductores lo tienen difícil: “Hay que venir con mucho tiempo y es casi imposible encontrar aparcamiento”, dice. El ayuntamiento está ensayando formas de movilidad alternativas y los conductores de vehículos eléctricos reciben una subvención y no pagan impuestos.

 

De todos modos, Paul Juda suele recorrer los tres kilómetros que hay hasta el bufete donde trabaja en bicicleta. El coche lo usa principalmente para ir de compras (“el maletero es mucho más grande de lo que parece en un principio”, asegura) y también para ir a la piscina (“con el pelo mojado es más agradable ir en coche”).
Llegó hasta su automóvil eléctrico por pura casualidad. Un día se vio obligado a dejar su Golf en el taller para una revisión y le prestaron un e-up! como sustituto. “Nunca había conducido un coche eléctrico y pensé: bueno, lo pruebo”. Se convirtió en el acto en un fan absoluto y, casi de la noche a la mañana, en el orgulloso propietario. “Al día siguiente pregunté en el taller si podía cambiar mi Golf por el e-up!”. Le dijeron que sí. Eso fue hace un año y medio, y no se ha arrepentido del cambio ni por un momento. “El Golf es un coche estupendo”, dice. “Pero es que el e-up! va mucho mejor conmigo”.

Y luego está esa sensación de conducir con tranquilidad. “En un automóvil eléctrico, la conducción es más silenciosa y precavida”, opina Juda. Quizá también porque uno sabe que conduciendo con previsión ahorra energía. No es mal efecto.

 

« Ámsterdam es toda una ‘electrociudad’: tiene más de 1.200 estaciones de carga y está previsto que para 2018 cuente con 4.000 ».

Paul Juda

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Oslo

VICTORIA KIPPERSUND, 34, de 34 años, disfruta en Noruega de todas las ventajas que se ofrecen a los conductores de coches eléctricos. Sin embargo, el confort no es la principal razón por la que adquirió el e-up!: ella cree que este coche es el futuro.

 

Victoria Kippersund se topó en Facebook con un artículo titulado “Cinco ideas para empezar a vivir ya de forma más sostenible”. El primer punto era dejar de comer carne roja; el segundo, comprarse un coche eléctrico. “Claro que ese no fue el único motivo por el que compré el e-up!”, dice esta noruega de 34 años natural de Røa, a las afueras de Oslo. “Pero me reafirmo en mi idea. Creo que en el futuro nos desplazaremos de esta manera”.
Querer ser hoy parte del futuro es un buen criterio a la hora de adquirir un coche. El e-up! que conduce Victoria Kippersund desde junio de 2015 es su primer vehículo en propiedad. Pero la facilidad con que tomó su decisión también tiene que ver con su país natal. Y es que el gobierno de Noruega lleva desde los años 90 haciendo más atractivos los automóviles eléctricos mediante diversos incentivos: a los compradores se les exime de algunos impuestos, hay plazas de aparcamiento gratuitas en el centro de las ciudades, pueden circular por el carril bus… Por eso, más del 20% de todas las primeras matriculaciones del país son ya para coches eléctricos. “En Oslo es difícil encontrar un barrio donde no haya NINGUNA estación de carga”, asegura Kippersund. “En caso de duda, consulto en mi móvil la aplicación que me lo muestra en el mapa”.

 

El trayecto diario hasta el gimnasio donde trabaja como asistente de la directora dura 20 minutos. Antes, lleva a su hija de seis años a la escuela. A diferencia de muchos habitantes de grandes ciudades, a Victoria Kippersund también le gusta usar su coche para ir al centro. Para los coches eléctricos hay suficientes aparcamientos. Y quien, después de leer esto, quiera mudarse de inmediato a Noruega para disfrutar de todas las ventajas de la movilidad eléctrica, debería pensar también en el frío. “En invierno tengo que conducir de forma ahorrativa”, dice Kippersund, “ya que las heladas consumen mucha batería”.
También esa es una idea en línea con la sostenibilidad: ponerse el anorak grueso y dejar la calefacción apagada. Dentro de un coche eléctrico es divertido.

« Comprar un coche eléctrico es invertir en el futuro ».

Victoria Kippersund