Volkswagen Magazine

«Un poco de presión sí que puede maximizar mi rendimiento».

Jari-Matti Latvala, subcampeón del mundo de rally, Volkswagen Motorsport

Jari-Matti (izda.) y Sébastien Ogier (dcha.) celebran con el director de Volkswagen Motorsport, Jost Capito, la triple victoria en el Rally de Alemania 2015.

Ahí está de nuevo, esa imperturbable ansia de victoria. San Marino, año 2015. En el Rallylegend se dan cita las grandes leyendas del rally de ayer y de hoy y, para alborozo del público, los pilotos se ponen al volante de coches históricos y modernos en varios tramos cronometrados y pisan el acelerador como si no hubiera un mañana. Hasta hace solo un momento, el piloto de rally finlandés más rápido del mundo en la actualidad, Jari-Matti Latvala, estaba bromeando en la carpa de Volkswagen con iconos como Juha Kankkunen o Markku Alén sobre lo rápido que iba a ser cada uno de ellos en los distintos tramos. Pero ahora la cosa se pone seria. De camino a la línea de salida –con la temeridad que solo un profesional puede permitirse (un coche normal no hubiera sobrevivido)– ya le ha dado caña al motor, ha desgarrado las marchas y calentado los neumáticos. Poco antes de que se dé la señal de salida con los dedos, a la vieja usanza, Latvala se golpea el pecho dos veces con el puño cerrado. En realidad no se juega nada, aparte, claro, de ofrecer un buen espectáculo a los diez mil aficionados que se arremolinan junto al tramo y no ser más lento que otros…

De hecho, se podría decir que Latvala, piloto oficial de Volkswagen y subcampeón del mundo de rally en 2015, lleva la velocidad en las venas. Su padre, Jari, fue piloto de rally en los años 80, “pero nunca obtuvo el respaldo económico necesario para poder convertirse en un profesional de verdad”, explica su hijo. “En cambio, gracias a él yo sí conté con ese respaldo”. Así, con solo 4 años –grueso cojín a la espalda y pedales modificados–, el pequeño “Jarppa” (como solían llamarle en la escuela) se sienta al volante del Ford Escort paterno y da sus primeras vueltas en el terreno de la empresa de vehículos industriales pesados que la familia tiene en Tuuri (suroeste de Finlandia). A la tierna edad de 9 años conduce su primer coche de carreras propio, un Sunbeam Avenger que aún conserva y que se puede ver en el pequeño museo privado que el piloto tiene en Tuuri, el JM-Rally Parc Fermé, abierto al público en verano. Aquí se encuentran también sus otros siete coches, entre ellos un Toyota Corolla Rallye 86 (“lo conducía con 16 años y gané 24 de los 26 eventos que corrí con él…”) y tres de su señor padre, a quien también pertenece el Acropolis-Mitsubishi Lancer Evo III original del 96 del as de los rallies Tommi Mäkinen.

Sin embargo, los ídolos de Latvala son otros: Henri Toivonen, fallecido en un accidente en 1986 y, efectivamente, Juha Kankkunen. Según cuenta el propio Latvala, todo empezó cuando el Avenger cae en sus manos y le dicen que es un coche original de un tal Toivonen. Jari-Matti comienza a indagar y descubre que el coche no es el original, pero que Toivonen fue un piloto genial. La película “Henri Toivonen, la leyenda” le deja totalmente fascinado. Y cuando, en 1993, Juha Kankkunen gana su cuarto mundial y aparece en la televisión finlandesa (un país loco por los rallies) ya no hay vuelta atrás: el joven de Töysä ha decidido que él también quiere ser piloto de rally profesional. Y no uno cualquiera: uno de los mejores.

A los 16 años, en 2001, disputa su primer rally en la categoría rallysprint de Finlandia. En 2002 comienza su andadura profesional al volante de un Mitsubishi Lancer en el Rally de Gran Bretaña. En 2003 gana el campeonato nacional de rally en Estonia, ya con Miikka Anttila como copiloto, y disputa carreras en el grupo N y el Mundial Júnior de Rally. A estas alturas, de vez en cuando ya pilota el Ford Focus WRC . En 2006 compite en once pruebas del mundial, principalmente con un Subaru Impreza WRX STI. Y solo un año después, en 2007, consigue subirse por primera vez al podio en un mundial de rally al obtener el tercer puesto en el Rally de Irlanda al volante de un Ford del equipo privado Stobart. Al año siguiente ficha por Ford como piloto oficial y sucede a Marcus Grönholm.

«Todo lo que hacemos en la vida tiene algún peligro».

Jari-Matti Latvala

«Somos más amigos que compañeros. Evitamos los conflictos».

Miikka Anttila, copiloto de Jari-Matti

En 2015, Jari-Matti y su copiloto Miikka ganan en Finlandia el rally más rápido de la historia del WRC.

Pero, como toda historia de éxito, también la suya tiene su momento de declive. A Latvala es la ambición la que le juega una mala pasada. La temporada 2008 va bastante bien y en el Rally de Suecia consigue su primera victoria en un mundial, pero en 2009 se sale demasiadas veces de la pista –casi siempre de forma espectacular– con su Ford y el finlandés lo paga pasando en 2010 a ser segundo piloto del equipo tras Mikko Hirvonen y recibiendo órdenes de conducir más despacio para no arrebatarle puntos a su compañero. Pero esta circunstancia reduce la presión y vuelve a florecer de nuevo.

Aún hoy el asunto de la presión sigue siendo un tema ambivalente para Latvala. “Un poco de presión sí que puede maximizar mi rendimiento”, afirma trayendo a colación la temporada 2015, cuando estrelló su vehículo durante el Rally de Polonia en el último tramo cronometrado. “Después vino el Rally de Finlandia, y sé que en casa los finlandeses quieren ver siempre a un finlandés en lo alto del podio…”. Dicho y hecho: Latvala se hace con la victoria. “Pero el exceso de presión me pone nervioso y me puede llevar a cometer errores”.

Breve biografía

Jari-Matti Latvala nació el 3 de abril de 1985 en Töysä (Finlandia). Su padre, Jari Latvala, también fue piloto de rally y fue quien le dio sus primeras lecciones de conducción. En 2008, gracias a su victoria en el Rally de Suecia, con solo

22 años y 313 días, se convierte en el piloto más joven de la historia en lograr una victoria en el WRC. En 2010 se proclama por primera vez subcampeón del mundo, por detrás de Sébastien Loeb. Desde ese momento se mueve siempre por la parte alta de la clasificación: cuarto en el WRC 2011, tercero en 2012, tercero en 2013 (ya con plaza fija en el equipo oficial de Volkswagen con el Polo R WRC) y, en 2014 y 2015, nuevamente segundo.

Entre sus hobbies favoritos se encuentran el karting, las motos de nieve, el footing y el esquí de fondo. En su vida privada, a Latvala le gustan la limpieza, el orden y la buena organización (esto último lo ha encontrado también a nivel profesional en Volkswagen). Latvala reside en Montecarlo y está soltero. Dice que pensará en fundar su propia familia cuando deje las carreras.

Lo que no es ningún error es ser consciente de las propias fortalezas y debilidades. Para poder subirse por fin a lo más alto del podio al término de la temporada quiere proteger aún más su vida privada. Y analizar más en detalle los vídeos de los tramos cronometrados del WRC de la última temporada. Y ser más consecuente. Y quizá reducir un poco la agresividad de los tramos donde el terreno es más resbaladizo. Ir más descansado a los rallies. Y, por último, no ser tan duro consigo mismo: “A veces me dicen que tengo que conducir el coche y punto, que le doy demasiadas vueltas al coco”.

Entre sus mejores cualidades destacan, en primer lugar, sus amplios conocimientos y su gran comprensión técnica. A continuación, su refinadísimo “culómetro” (es decir, su trasero), con el que es capaz de registrar el más mínimo cambio en el manejo del coche y contribuir así a la optimización permanente del Polo R WRC. Se siente muy seguro en los velocísimos tramos cronometrados. Y no pierde nunca el respeto por los escollos más difíciles. Uno de ellos se presenta justo al inicio de la temporada: el Col de Turini, en el Rally de Montecarlo. “La salida está a 1.600 metros de altitud, después la ruta asciende hasta los 2.000. El terreno puede estar seco, húmedo, helado… puede haber niebla, nevar o llover. Y, para colmo, después de la cima viene esa larga bajada…”, reflexiona Latvala. ¿El miedo influye? “Todo lo que hacemos en la vida tiene algún peligro”, desdramatiza el piloto profesional, “pero el equipo ha construido un coche genial, me siento muy seguro en el Polo WRC”.

Latvala también siente mucho respeto por las personas. Por ejemplo, por su gran rival y compañero de equipo Sébastien Ogier, que en 2015 volvió a coronarse rey del WRC. “Yo le respeto a él y él me respeta a mí”, resume Latvala. Nos encontramos en los rallies, fuera de ahí nada. Justo al contrario que con su copiloto, Anttila, también de origen finlandés. “Somos más amigos que compañeros. Nos llamamos, vamos a jugar juntos al hockey sobre hielo y evitamos los conflictos”, cuenta Latvala. “Pero es que a nivel privado nunca hablamos de sueños que no tengan nada que ver con el trabajo”, puntualiza el experimentado copiloto, al que de Latvala en realidad lo único que le molesta es que son demasiado sinceros el uno con el otro.

Rally de Francia, WRC 2015: Jari-Matti y Miikka ganan el turbulento Rally de Córcega.

Aunque tampoco él puede criticar la sinceridad y naturalidad con que Latvala se muestra ante sus fans. El finlandés no solo es cordial y amable con ellos: es afectuoso. No hace falta observarle mucho para darse cuenta de que le dedica más tiempo a su público que muchos de sus compañeros. No parece cansarse nunca de los selfies y los autógrafos en gorras, libros, camisetas, entradas y fotografías. El motivo parece evidente: “Sé cómo se sienten los fans, yo también lo fui antes de convertirme en profesional”, recuerda Latvala. “Lógicamente, antes de un tramo cronometrado, si quiero concentrarme no me queda más remedio que ignorarlos, pero aparte de eso, me gusta estar con ellos. El trato con los aficionados forma parte de mí”.

Es muy consciente de todo lo que les debe a sus fans. Así que, por las pocas calles y las estrechas callejuelas de San Marino, pisa a fondo el acelerador del Polo de la temporada anterior como si los tramos cronometrados del Rallylegend formaran parte del WRC. No puede ni quiere conducir más despacio. Y cuando, al final de la carrera, el comisario le introduce la ficha en el coche, Latvala la mira rápidamente… para descubrir un gran espacio en blanco donde en realidad debería constar el tiempo que acaba de lograr. Vuelve a mirar otra vez. Y otra. Y se enfada un poco. ¿Y ahora cómo sabe si ha sido más rápido que Kankkunen y compañía? Ya está, de nuevo ahí, esa imperturbable ansia de victoria.

Volkswagen en el WRC

En 2016, Volkswagen Motorsport disputará su cuatro Campeonato Mundial de Rally (WRC). Después de tres títulos mundiales consecutivos, el dueto francés formado por Sébastien Ogier y Julien Ingrassia quiere conquistar por cuarta vez el primer puesto en el campeonato, formado por 14 carreras. Los otros equipos de Volkswagen son Jari-Matti Latvala/Miikka Anttila y Andreas Mikkelsen/Ola Fløene. En 2014 y 2015, los pilotos de Volkswagen coparon los tres primeros puestos de la clasificación general. En 2015, Volkswagen quedó primero en 12 de las 14 carreras que se disputaron y estableció un nuevo récord en el WRC. Como de costumbre, la temporada 2016 inicia con el Rally de Montecarlo (21-24 de enero). Este año, China organizará por primera vez una de las pruebas. La última carrera se disputará del 18 al 21 de noviembre en Australia.

«Sé cómo se sienten los fans, yo también lo fui antes de convertirme en profesional».

Jari-Matti Latvala