Volkswagen Magazine

Desde Dover hasta Dungeness

No, Europa no se puede ver desde aquí, pero se presiente por todos sitios. Unos escasos 33 kilómetros separan a los europeos de esta localidad de los europeos continentales. Y arriba, en el castillo de Dover, desde el que se disfruta de una bonita vista sobre la concurrida terminal del ferry, nos percatamos de porqué esta ciudad, este castillo y estos acantilados son tan importantes para los patriotas ingleses. Durante milenios, los “White Cliffs” fueron lo primero que avistaban los recién llegados y los británicos que volvían a casa; blancos emblemas soberbios e inexpugnables de hasta 106 metros de altura. Incluso Julio Cesar prefirió dar un rodeo y desembarcar con sus legiones más al nordeste. Dover es la fortaleza simbólica de los británicos, emblema de la nación y punto de partida ideal de nuestro pequeño viaje por los condados del sur de Inglaterra. El pequeño pueblo de St. Margaret’s at Cliffe está incluso un par de metros más cerca de Calais; de aquí parten los nadadores que atraviesan el Canal y el móvil se conecta ya a las redes francesas. Se nota que el Passat disfruta subiendo por el sinuoso y empinado camino hasta la orilla. Y pasa las primeras pruebas para el cambio DSG de 6 velocidades así como para los sistemas de asistencia ABS, Side Assist y Park Assist con buena nota.
Das Dörfchen St. Margaret’s at Cliffe liegt sogar noch ein paar Meter näher an Calais – von hier starten die Kanalschwimmer, hier wechselt selbst der Handyempfang auf Französisch. Der kurvig-steile Weg zum Ufer macht dem Passat spürbar Spaß. Die ersten Tests für das 6-Gang-DSG-Getriebe sowie die Assistenzsysteme ABS, Side Assist und Park Assist: einwandfrei.

Algunos lugares te transportan inmediatamente a otra época; Dungeness es uno de ellos. A orillas de la kilométrica playa de guijarros, la imagen de barcos de pesca en ruinas parece haber sido compuesta para un bodegón. En el interior, las torres de refrigeración de las dos centrales nucleares se elevan hasta el cielo. Y, en medio, se dispersan casas de madera, algunas todavía habitadas por pescadores, otras por artistas y bohemios. En una de ellas vivió el director de cine Derek Jarman hasta su muerte. La fotografía de la portada del álbum de Pink Floyd “A Collection of Great Dance Songs” se tomó aquí, y siempre hay estudiantes de la Escuela de Fotografía de Londres en la playa; en ningún otro lugar es tan fácil encontrar un motivo formidable como en este cabo azotado por el viento.

Con el nuevo Passat por Dover; en el fondo, casas típicas de estilo victoriano.

Desde Rye hasta Brighton

Pocas ciudades del sur de Inglaterra fueron atacadas tantas veces como Rye. Por suerte, el encanto de esta pequeña alhaja británica sigue intacto. En la calle Mermaid Street, famosa por haber sido morada de contrabandistas, los turistas de todo el mundo pueden admirar hoy un intacto idilio medieval. En una bocacalle encontramos el salón de té más antiguo del lugar, “Simon the Pieman”. Los pasteles caseros de la vitrina tienen una pinta excelente. Con energía renovada seguimos hacia el oeste y pasamos por la famosa serie de acantilados de creta “Seven Sisters”. Gracias al sistema de navegación es fácil mantener el rumbo. Por medio de la conexión USB escuchamos nuestras canciones del iPhone a través de los ocho altavoces con una calidad de sonido excelente.

El salón de té “Simon the Pieman” es famoso por sus pasteles caseros.

Afortunada la ciudad costera que puede presumir como Brighton de su estandarte. Un muelle tan emblemático con parque de atracciones integrado solo existe en Brighton, los demás son copias. Tan genuina e inquebrantable es también la debilidad que sienten los londinenses por su cosmopolita lugar de veraneo favorito, desde que Jorge IV mandara construir en 1815 el Royal Pavillion, su lujosa residencia de extravagante estilo exótico. Década tras década, Brighton ha ido forjándose la fama de ser un lugar de excesos, el reducto para excéntricos de todo tipo así como el bastión de la fiesta y el paraíso gay. Y hasta hoy la sigue teniendo con plena justificación. Sus 270.000 habitantes disfrutan de unos 1.000 pubs; y el número de festivales culturales así como la densidad, variedad y calidad de restaurantes, clubs y conciertos son extraordinarios, incluso comparada con Londres.
Esa noche salimos por North Laine, el bullicioso barrio de moda, y acabamos en “The Office”, el pub al que acaban de premiar con el “Great British Pub Awards” en la categoría de “Best Spirits”. La gerente, Sarah Hale, nos hace degustar las mejores ginebras de su selección de 45, mientras en las paredes del club leemos sobre los más de 200 años de interesante historia de este aguardiente de enebro. Además, la cocina sirve un curry tailandés realmente bueno. ¿Una combinación chocante? Bueno, no hay que olvidar que estamos en Brighton.

En las callejuelas del casco antiguo de Rye hay numerosas boutiques y tiendas de recuerdos.

Desde Devil’s Dyke hasta Parham House

Al día siguiente, abandonamos la carretera de la costa y nos dirigimos hacia el South Downs, un paisaje de colinas que se extiende a lo largo de 100 kilómetros desde “Seven Sisters” hasta el interior de la ciudad portuaria de Portsmouth, y cuya mayor parte se compone de zonas de pastizales y áreas de senderismo. Aquí Inglaterra es más inglesa que en cualquier otro lugar. A una media hora en coche al norte de Brighton visitamos con el Passat un tipo muy diferente de escarpado. En medio del interior, personas desconocidas construyeron hace 1.500 años un profundo terraplén de 12,1 kilómetros de longitud. Este tipo de defensas estaban muy extendidas durante el neolítico y Devil’s Dyke es una de las mejor conservadas. Además, es un lugar muy apreciado para el senderismo. El resto de nuestro viaje por el condado de Sussex con el mejor tiempo primaveral solo se ve interrumpido por numerosas paradas en encantadores rincones; en localidades como Poyning o Fulking tenemos la impresión de que en cualquier momento podría aparecer Robin Hood con lady Marian de detrás de un arbusto.

Entre tanto, la travesía en el Passat está alcanzando su mejor momento. La precisión de su dirección y su motor TDI de 2,0 litros, dinámico y silencioso, se encargan de deslizarnos placenteramente por el escenario. Y si un carro medieval apareciera de pronto en la siguiente curva, sabemos que el Passat dispone de un sistema de asistencia adecuado para casi cada situación.

Puede que la cercana Petworth House sea una mansión famosa, pero Parham House con sus 354 hectáreas de jardines es una joya desconocida entre las casas señoriales de Inglaterra. Y para deleitarse en sus jardines de hierbas aromáticas y rosales, así como en su gran parque, no hay que ser fan de Rosamunde Pilcher ni de Jane Austen, ni tampoco haber leído Lady Chatterley. Es suficiente un poco de sensibilidad por la naturaleza bien proporcionada y, como mucho, por la cultura del jardín paisajista inglés.
En nuestro camino dirección oeste tomamos fuerzas en la “White Horse Inn” de Pulborough, que ofrece exquisiteces culinarias inglesas como rosbif asado a la barbacoa o pecho de cerdo con morcilla; todo preparado con ingredientes orgánicos de la región.

Delante de la capilla de piedra de St. Andrew en Edburton, construida en 1180, florecen los narcisos.

Desde New Forest hasta el castillo de Corfe

Desde que fuera declarado bosque real para la caza del ciervo en 1079 por Guillermo I de Inglaterra, el New Forest no ha perdido un ápice de su aura. Ni siquiera las numerosas talas a lo largo de los siglos han afectado prácticamente a estos 300 km² de bosques y brezales; por el contrario, las nuevas superficies abiertas creadas han permitido a los caballos salvajes sentirse como en casa. Unos 3.000 ponis trotan libres por el parque y el “Harvard Blue Metallic” de nuestro Passat parece haber atraído a algunos de ellos, que se olvidan rápidamente de su esquivez y se acercan a curiosear.

Ante la presencia del nuevo Passat, los ponis de New Forest pronto ganan confianza.

Durante días nos hemos ido acercando sigilosamente y, de repente, ante nosotros se alza la ruina posiblemente más fotogénica del mundo. Detrás de Corfe, al norte de la localidad costera de Swanage, se eleva como un telón de fondo que un estudio de Hollywood podría haber construido para filmar una nueva versión de Braveheart; así de arcaico y escocés se perfila este escenario. Pero no, en el castillo de Corfe todo es auténtico, desde que los normandos empezaran con su construcción en 1090 y el Nuevo Ejército Modelo lo hiciera saltar por los aires en 1646. Las leyendas sobre este castillo son innumerables. Se dice que aquí el rey Eduardo el Mártir fue asesinado y Eduardo II, mantenido en cautiverio. El ascenso al castillo por su empinada colina merece sin duda la pena. Concluimos nuestro viaje con una noche en “The Crown Manor House” −el hotel presumiblemente más auténtico del Parque Nacional de New Forest−, rodeados de paredes con papel pintado y ropa de cama al antiguo estilo inglés. Cuando volvemos al aeropuerto de Londres-Gatwick al día siguiente, dejamos atrás tres días repletos de diversidad. Y nos damos cuenta del privilegio que es poder sumergirse en mundos tan distintos en tan poco tiempo. Una maravillosa y polifacética Inglaterra septentrional que ofrece un máximo de estilos y cualidades. El escenario perfecto para el nuevo Passat.

La última noche dormimos en el ambiente auténtico del hotel “The Crown Manor House”, entre paredes al antiguo estilo inglés.

El Passat en cifras

Motorización:
150 CV (110 kW) TDI BlueMotion Technology
Caja de cambios: Caja de cambios de doble embrague de 6 velocidades
Consumo (combinado): de 4,4 a 4,5 l
Emisiones de CO₂ en g/km: de 116 a 119
Aceleración (de 0 a 100): 8,7 s
Velocidad máxima: 218 km/h
Peso: 1.501 kg
Dimensiones: Longitud: 4.767 mm, Anchura: 2.083 mm, Altura: 1.747 mm
Maletero: 586–1.780 l
Selección de prestaciones más destacadas (Advance): programa electrónico de estabilización; freno multicolisión; ParkPilot; Front Assist incl. freno de emergencia en ciudad