Volkswagen Magazine

Día 1

Ocho Touareg, tripulados por equipos de dos, inician su ruta offroad por Sierra Nevada.

En la conducción offroad todos nos tratamos de tú. ¿Tendrá que ver con los peligros que afrontamos y los parajes salvajes que atravesamos juntos? Es lo que se me pasa por la cabeza cuando llegamos a un aparcamiento cerca del aeropuerto de Málaga y nos encontramos con Susanne y Jörg, Steffen y Manfred, Hilke y Peter, Conny y Jörg y los dos Sultan. Serán nuestros acompañantes durante esta ruta offroad por Andalucía, en el sur de España. El grupo está encabezado por los instructores Heike Hecht y Peter Weil, pero como he dicho: quienes emprenden una aventura de esta índole no están para protocolos ni para fijarse en los apellidos. Por lo tanto: Heike y Weilo.

Touareg tras Touareg. Aún vamos por caminos asfaltados de Sierra Nevada.

Nuestros vehículos: ocho Touareg plateados de última generación, con una potencia de 262 CV (193 kW), equipados con abundante tecnología como el paquete offroad, los neumáticos adecuados y suficiente agua potable como para atravesar un desierto. Nuestro objetivo: recorrer Sierra Nevada en tres días, con sus cumbres de hasta 3.482 metros de altura, explorando el terreno y nuestro arte al volante.

La expedición empieza con unos pocos kilómetros de autopista y un montón de rotondas, que dominamos rápidamente. Entonces comienza la aventura:

Los coches tripulados por equipos de dos abandonan el asfalto y los conductores podemos situar el interruptor giratorio izquierdo de la consola central en la posición “offroad”. La suspensión neumática se ajusta, subimos por las pistas de grava atravesando bosques. El amante del cambio de marchas manual que llevo dentro lucha un poco contra el cambio automático, pero Weilo explica por radio con su suave acento de la región de Hessen: “Con el modo offroad resulta mucho más sencillo, porque el coche se encarga de hacer las cosas importantes por ti”. Ya veremos. También existe la opción Tiptronic para el modo de cambio manual.
Sultan, de Omán, ya ha hecho un trayecto de prueba con el Touareg en su tierra natal y ha ganado este viaje para él y su mejor amigo en un concurso de Volkswagen.

Va delante de nosotros, tomando las curvas y avanzando por las pistas polvorientas con felicidad evidente. “Así es más o menos mi trayecto diario al trabajo”, nos explica este hombre de 32 años en inglés, idioma que perfeccionó durante sus estudios de Empresariales en Inglaterra, donde los charcos son habituales. También aquí se cruzan en nuestro camino, pero el Touareg avanza por el barro sin dificultades. Cuantos más charcos, mejor.

Tras unas tres horas llegamos a la ciudad de Granada, donde por la tarde visitaremos la Alhambra y después cenaremos en un pintoresco restaurante con vistas a este monumento. El camarero nos trae berenjenas fritas, carne, pescado y un suave vino tinto, mientras nos otorga a los hombres nombres de estrellas del FC Bayern. A mí me bautiza como “Sammer”. ¿Quizás la conducción me ha dado un aspecto demasiado serio?

Los malos caminos no suponen ningún reto para la suspensión en los terrenos difíciles.

« Así es más o menos mi trayecto diario al trabajo ».

Sultan (32), de Omán

Día 2

Naturaleza salvaje como en una película del oeste: avanzamos por pistas arenosas y pedregosas a través de la naturaleza sobria de Sierra Nevada.

La caravana sale a las nueve del hotel: Touareg tras Touareg, ascendemos rápidamente por los paisajes cada vez más empinados. Parada en el camino serpenteante, informe matutino. Weilo sonríe mientras sostiene alzado el mapa con la ruta del día. “Tenemos un buen trayecto por delante”. Encontraremos todo tipo de terrenos, nos promete. Explica cómo los vehículos se pueden elevar con el interruptor giratorio derecho y da al grupo una norma importante para cumplir durante el trayecto: “Debéis dejarle bien claro al vehículo en qué dirección queréis avanzar”. Una frase para recordar.
Pasamos por el muro de contención de una presa: a un lado, un lago verde de película, al otro, un precipicio.

El instructor Peter Weil describe la ruta de la mañana, que también incluirá pendientes empinadas.

« Debéis dejarle bien claro al vehículo en qué dirección queréis avanzar ».

Peter Weil, instructor

 

En una caravana plateada brillante, Touareg tras Touareg, nos abrimos camino por las callejuelas estrechas de un pueblo tranquilo, más tarde por el salvaje mundo montañoso. Tras media hora larga por caminos de bosque, llegamos a una cantera blanca resplandeciente: nuestro campo de entrenamiento.
Aquí debemos subir por suaves pistas en la colina y volver a bajar con un desnivel de aproximadamente el 35%. Para un conductor offroad sin experiencia como yo, no deja de ser una sensación interesante esto de enterrar primero un coche de 2,5 toneladas en la pendiente de tierra, retroceder otra vez y subir la colina con impulso. El Touareg lo hace sin rechistar. El otro lado es aún más emocionante. Vamos hasta el borde, seguimos las instrucciones de Weilo y Heike por radio y, entonces, hacia abajo. El asistente de conducción del Touareg controla la velocidad, pero como el terreno es tan resbaladizo, se requiere tacto para usar el acelerador y el freno.

 

Peter Weil (dcha.) dando instrucciones a nuestro redactor Marin Majica.

 

Es más difícil de lo que parece, pero también mucho más emocionante. Se respira un aire tenso mientras reprendemos la marcha por los caminos del bosque tras la cantera, a una velocidad ligeramente superior a los 30 km/h prescritos. Tras un pícnic con unas vistas espléndidas, avanzamos por pistas de grava, atravesamos densos bosques de coníferas por caminos muy estrechos, sin dejar de subir, con el horizonte dominado por las cumbres nevadas de Sierra Nevada.
En la planicie llegamos al cauce de un río. Nadie está dispuesto a perderse la oportunidad de cruzarlo, salpicar a lo grande y convertirse en el motivo central de una foto para la posteridad.
El objetivo de hoy: Guadix, conocida por sus casas construidas en las rocas. Para hacernos una idea, la ciudad se parece a la Comarca de El Señor de los Anillos, pero bañada por el sol y con más polvo. El restaurante de esta noche está excavado en la montaña. Tras la comida, el barman nos recomienda un aguardiente de una botella sin etiqueta. Nos explica que lo prepara su tío. Sabe bien y no sienta nada mal. En eso coinciden todos.

 

« Tenemos un buen trayecto por delante ».

Peter Weil, instructor

Día 3

Una ruta por zonas más húmedas. Los senderos llenos de barro y los grandes charcos son el reto de este trayecto.

Empezamos donde lo dejamos: en el cauce del río. Peter y Hilke, que ya se conocen de un Driving Experience Tour por Marruecos, se intercambian el asiento: ahora le toca a ella pasar por el barro. Aunque Peter (58) posee el modelo anterior del Touareg y ya ha realizado varias formaciones de conducción, a su copiloto Hilke no le falta temperamento para conducir el coche a través de los charcos y las pistas de barro.
Un cañón ancho, en el que huele a tomillo silvestre, será el escenario de nuestro siguiente entrenamiento.

Cruzar barrizales y atravesar charcos es realmente divertido con el Touareg.

Subir una colina de unos 20 metros, a media altura soltar el acelerador y el freno –el asistente de conducción asegura el coche–, y después continuar subiendo y girar arriba en un espacio muy reducido. La vuelta al valle es difícil también. La visión del trayecto es mínima. Suena a montaña rusa a cámara lenta, pero no hay por qué preocuparse: Heike, Weilo y los sistemas de asistencia de conducción del Touareg nos guían con seguridad hacia abajo. Para compensar tanto control, poco después podemos atravesar un gran charco siguiendo las instrucciones de Weilo, a un máximo de 30 km/h.

Los pueblos se arriman a la montaña como piezas de Lego de color blanco.
La maniobrabilidad del Touareg es una gran ventaja en las calles estrechas de los pueblos.

Poco después, escalamos un puerto de montaña con curvas cerradas; el altímetro de la pantalla indica que el punto más elevado han sido 2.038 metros. Llegamos al pueblo de Valor, donde nos comemos una paella. Compartimos la terraza del restaurante con unos irlandeses con barba y pelo blanco, tomándose un jerez, que nos dicen: “Necesitáis más de tres días en la Sierra”. No les falta razón.
Tras la comida seguimos por curvas cerradas de ensueño, estrechas calles de pueblo y senderos para burros de color marrón siena, a través de los cuales el Touareg desciende hacia el valle bordeando el precipicio. Los coches atraviesan su último riachuelo sin problemas y llegan a la carretera nacional. Málaga da la bienvenida a la caravana con una luz de principios de verano y su mar azul. Cuando entregamos los coches en el hotel, sacudimos los asientos recubiertos de polvo. Con un buen vino y un bistec impresionante, regresamos a la civilización.

Epílogo

De nuevo en casa, la pregunta: ¿les ha gustado a todos? Sultan escribe que Europa y España le han entusiasmado. Peter está satisfecho, se le ha despertado la curiosidad y la próxima vez quiere atravesar más cursos de agua y comprarse un Touareg nuevo en verano. Steffen, que viajaba con su padre de 76 años, habla apasionado de “momentos únicos”. Y explica que, después de aterrizar en Berlín, su padre acarició su propio Touareg y le prometió algo. Algo como en España, le susurró al coche, no podrán hacerlo en casa.

¿Le gustaría participar en una formación?

Las diferentes formaciones de Volkswagen Driving Experience permiten experimentar en primera persona el Touareg con todas sus prestaciones y prometen diversión total al volante. Un instructor muestra la posición perfecta del volante o del asiento, se superan obstáculos y se prueba el comportamiento perfecto al volante en subidas y bajadas. Infórmese sobre las próximas citas de cursos de conducción en: