Volkswagen Magazine

Polo

Mi amigo, el botón.

El chasis opcional “Sport Select” del nuevo Polo GTI maximiza el placer de conducción gracias a una carrocería rebajada 15 milímetros y un botón de configuración deportiva. La joven piloto de carreras sueca Mikaela Åhlin-Kottulinsky somete el Polo GTI a una prueba de resistencia en el circuito de Oschersleben.

Texto Mikaela Åhlin-Kottulinsky
Transcripción Marijke Engel
Fotografía Michael Haegele

Mi madre dice que no soy la misma que hace tres años. Y no le falta razón. Todo empezó con una prueba de clasificación aquí, en Oschersleben. La federación internacional FIA había puesto en marcha una iniciativa para más mujeres en las competiciones. Nos convocaron a 20 chicas en el circuito que hay cerca de Magdeburgo, a 200 kilómetros al oeste de Berlín. Tras una serie casi inacabable de carreras, obtuve la primera plaza y un puesto en la parrilla de salida para la Scirocco R Cup. Comparada con los chicos, a mis 19 años yo ya era algo mayor. A los 16 ya puedes participar, pero yo había empezado tarde. Durante seis años conduje go-karts en Suecia y gané alguna carrera. Cuando miro hacia atrás, me resulta extraño recordar que hasta cumplir los doce años no quería saber nada de coches. Mi mundo se reducía a jugar con muñecas, hacer gimnasia y bailar. Y eso me hacía un poco distinta del resto de miembros de mi familia.

La gente dice que por las venas de los Kottulinsky fluye gasolina en vez de sangre. Mi abuelo Freddy ganó el rally París-Dakar con un Volkswagen Iltis en 1980. Mi madre Susanne fue campeona sueca de rallies en 1990. Y, naturalmente, conoció a mi padre Jerry porque competían entre ellos. Con estos antecedentes, tampoco es de extrañar que mi hermano Fredrik anunciara desde su cochecito de pedales que quería ser campeón del mundo de rallies. Por su culpa tuve que pasar muchos fines de semana de mi infancia en circuitos de go-kart. Y debo confesar que no me gustaba nada. Quién me iba a decir por aquel entonces que algún día el rugir de un motor me sonaría a música celestial y que el olor a aceite y pastillas de freno ardientes sería mi aroma favorito.

«La gente dice que por las venas de los Kottulinsky fluye gasolina en vez de sangre».

 

Estrictamente hablando, sí que soy un poco distinta del resto de mi familia, ya que soy la única que corre en circuitos de carreras. Los rallies son más para pilotos temerarios. Que ganes o pierdas depende de muchos factores. En cambio, en un circuito de carreras es distinto. Aquí cuenta más la precisión, el equilibrio, fusionarte con el coche. En la Scirocco R Cup, todos los coches son iguales. Puedes modificar un poco la presión de los neumáticos o la estabilidad, pero las condiciones técnicas de partida son las mismas. Y las capacidades de los pilotos también son muy similares. Las trazadas son las mismas para todos, pero lo que cuenta al final es pisar el acelerador y el freno justo en la milésima de segundo adecuada y con la presión correcta.

 

Esta voluntad incondicional por la perfección es lo que me impulsa. En cada carrera no solo tengo que asegurarme un puesto en la parrilla de salida haciendo un buen cronómetro, sino también reunir el dinero necesario para la inscripción —una cantidad de seis cifras por temporada— que costean mis patrocinadores. Además, trabajo de entrenadora de conducción y pruebo nuevos modelos, algo que, en ocasiones, es realmente divertido.

Como hoy, por ejemplo. Bajo un sol radiante tengo la oportunidad de poner a prueba el nuevo Polo GTI con chasis “Sport Select”. Es mi primer contacto con este Volkswagen. La primera impresión es la de un coche compacto de primera clase, muy bien proporcionado. Al pulsar el botón situado a la derecha del tablero de mandos, se iluminan las letras “Sport” de color naranja y, en un abrir y cerrar de ojos, este compacto de aspecto dulce se convierte en una agresiva máquina de competición.

 

La tecla “Sport” convierte el Polo GTI en una agresiva máquina de competición.

Subo al coche y doy unas cuantas vueltas de prueba al circuito de manera relajada. También sin “Sport Select”, el GTI está 15 milímetros más rebajado que el Polo y la estabilidad en las curvas es muy buena. El factor de diversión al volante es altamente satisfactorio. Es el ajuste que elegiría para circular en carretera. Mi forma de conducir es deportiva, pero muy cívica. La configuración debe ser un poco más cómoda, especialmente en trayectos más largos o en ciudad.


Pulso el botón “Sport”. Un leve golpe de prueba al acelerador basta para despertar la potencia escondida. Solo el sonido ya llama la atención: el motor se escucha bramar con intensidad en el interior. No es que lo necesite para guiarme a la hora de cambiar de marcha, pero es algo que forma parte de la sensación deportiva. Sigo acelerando: tercera, cuarta, quinta. Al pasar por debajo del “Puente VW” llego a los 175 km/h, pero tengo que frenar para poder trazar limpiamente la Curva del Hotel. Hoy hacemos el giro con calma, pero en una carrera habría que reducir a segunda y trazar un ángulo recto.

 

Ahora llegamos a la “triple” curva a izquierda; quinta marcha. Es uno de los tramos más desagradables de Oschersleben. En una carrera también saldría disparada de aquí, así que reduzco a cuarta y vuelvo a acelerar con fuerza. El Polo lo hace de maravilla. Aquí se nota en toda su plenitud el chasis “Sport Select”, ya que el coche no se inclina ni se balancea. ¡Perfecto! Otra curva cerrada a la derecha, acelero, tercera y cuarta.
Entramos en la chicana: cambio de dirección rápido y complicado, a derecha e izquierda, arremetiendo contra los bordillos. Noto los impactos en el coche, pero mantengo el trazado. Al salir de la curva piso la zona verde de detrás del piano. Esta marca está aquí por algo: para realizar la trazada ideal tienes que aprovechar cada centímetro de pista. Ahora, en la recta opuesta, tengo que acelerar en quinta hasta los 180. ¡Es una locura, casi tan rápido como en una carrera! Gracias a la transmisión de doble embrague y siete marchas, y utilizando la palanca de cambio junto al volante, es cuestión de milésimas de segundo. Llegamos a la recta de salida y llegada. Acelero, tercera, cuarta, quinta… ¡Y meta! ¡Genial!

 

Doy otra vuelta para ver si esta vez tomo un poco mejor la chicana. “Sport Select” es una gozada. La dirección responde tan bien y el coche no derrapa en las curvas gracias, entre otras cosas, a la válvula adicional de los amortiguadores, que se cierra al pulsar el botón “Sport”. Ello reduce todavía más el balanceo en los virajes y hace que la diversión al volante se asemeje a la de un coche de carreras.

 

Tras las primeras vueltas de prueba, la piloto de carreras Mikaela también se interesa por los detalles técnicos del Polo GTI.

Informarme de los aspectos técnicos también forma parte de mi trabajo. Yo soy la encargada de explicar a los mecánicos dónde están los puntos débiles de un coche y cómo deben adaptarlos a mi forma de conducir. A menudo, por desgracia, los técnicos no me toman en serio cuando les digo que algo no va del todo bien. Pero me hago escuchar aportando detalles mecánicos. A estas alturas todavía me encuentro en situaciones en las que yo, como mujer, tengo que ganarme el respeto en este negocio, ya sea en las carreras, en los medios de comunicación o con los patrocinadores.
Una vez me dijeron que cuando hago un viraje es como si bailara. Como cumplido, me encanta, porque la sensación es exactamente la misma. Sé de lo que hablo, porque hasta hace tres años estuve haciendo gimnasia y practicando danza contemporánea con regularidad. Ambas actividades han sido muy importantes para mí. La danza me ha aportado equilibrio interior y la gimnasia, fuerza y coordinación. Actualmente hago ejercicios de fitness cada día. Hay que mantenerse en forma para estar entre los primeros.
Aun con casco, reposacabezas y protector de cuello y amarrada al asiento con un cinturón de cinco puntos de anclaje que te mantiene prácticamente inmovilizada, es necesario saber que puedes confiar al 100 por cien en tu cuerpo. La temperatura de cabina puede rondar los 60 grados y la fuerza centrífuga que soporta el cuerpo es enorme. Se necesita mucha energía para contrarrestar estas fuerzas.

«He tenido que aprender a demostrar una cierta frialdad».

Me gusta competir y, por supuesto, quiero ganar. Soy ambiciosa. Mi primera victoria en junio del año pasado en el circuito de Norisring, en Núremberg, fue lo más parecido al éxtasis. Era la primera mujer que ganaba una carrera en la R-Cup y durante la ceremonia de entrega de premios me saltaron las lágrimas.
Pero ganar no es lo más importante. Por paradójico que parezca, para ser realmente rápida tienes que tener mucha paciencia. Mis padres nunca se cansaron de repetirme que lo importante en las carreras es la experiencia. Con cada vuelta que das a un circuito, mejoras un poco. Cuando estoy sentada al volante y veo las luces rojas que van apagándose para dar la salida, no pienso en la victoria. En el mejor de los casos, no pienso en nada. Me fusiono con el coche. No existe en el mundo ninguna sensación que lo supere.

Ganarse el respeto en una carrera es fácil: no seas la primera en frenar.
En 2013 tomé la salida varias veces en la Rallye Cup y me vi envuelta en algunos choques desafortunados porque, tal como esperaban mis adversarios, no fui la primera en clavar los frenos. Pero hay que arriesgarse. Y fuera del circuito tampoco puedes mostrarte débil. He tenido que aprender a demostrar en todo momento una cierta frialdad. Simplemente, no hay que ser demasiado cordial con los adversarios. Y si la cosa ha ido mal, tampoco descargues la ira contra ellos. Estas actitudes no te hacen precisamente la persona más simpática, pero tampoco soy ninguna “grid girl” o azafata de carreras que deba mostrarse amable con todos. Para ser sincera, alguna vez me que preguntado por qué no hay “grid boys” a mi alrededor. Y me enfurezco cuando algunos periodistas me preguntan si posaría alguna vez en bikini. ¿Acaso habéis visto a algún piloto de carreras posando en calzoncillos junto a su coche?
Creo que es fantástico que hombres y mujeres puedan competir juntos en el automovilismo. Al final, solo es una cuestión de calidad. Me he propuesto un gran objetivo y tengo el plan para conseguirlo. A más tardar en 2018 quiero participar en el Campeonato Alemán de Turismos (DTM), y no precisamente para llenar el cupo femenino, sino para ganar el campeonato, más tarde o más temprano.

Sport Select.

El chasis está diseñado especialmente para conductores deportivos. Se puede elegir entre dos configuraciones:

La configuración normal
tiene unos ajustes algo más cómodos que el chasis deportivo convencional. A pesar de las propiedades específicas del chasis deportivo (p. ej., el rebaje), permite una conducción muy relajada.

La configuración deportiva
tiene unos ajustes más rigurosos y confiere una sensación de conducción más dinámica. Transmite de una manera más intensa la superficie de rodaje y las características de la calzada.

El botón “Sport”
, situado en el salpicadero central, permite seleccionar la configuración del chasis. El estado de la misma se puede visualizar a través del botón o de la pantalla multifunción. La opción “Sport Select” está disponible en distintos modelos de Polo.

 

El “Sport Performance Kit” opcional está disponible en Volskwagen exclusivamente para el modelo Polo GTI. Incluye, entre otros, amortiguadores deportivos especiales e identificación de acelerador.